domingo, 23 de octubre de 2016

Mensaje del presente y el pasado para el futuro

Como se puede apreciar mirando la fecha de publicación de mi última entrada, este blog está, lo que se dice, un poco abandonado. Realmente no se si después de estos meses de parón todavía hay alguien que entre aquí, pero por si lo hay, dejo este mensaje dirigido a cualquier visitante del futuro.
No se si es que no me apetece escribir.
No se si es que no me queda qué decir.
No se si es que no tengo tiempo.
Simplemente no se porqué.
Pero hace ya algún tiempo que no consigo escribir nada coherente, ni una triste redacción. Así que hasta que vuelvan a visitarme las musas, este blog quedará temporalmente paralizado.
Cuando al fin aclare mis ideas y decida que rumbo quiero que tome este blog, volveré a escribir. Hasta entonces, gracias por tu atención y nos vemos, espero, muy pronto.
Atentamente: Natalia Neicker


viernes, 12 de agosto de 2016

La princesa que no quería ser rescatada

El príncipe James cabalgaba por el bosque oscuro con su caballo blanco (Luna) en busca de un antiguo castillo abandonado. El rey de Wenland había prometido la mano de su preciosa hija a quien pudiera encontrar este lugar y... rescatar a la princesa.
Decían que la había secuestrado un enorme dragón. El rey mandó patrullas de búsqueda, pero no encontraron más pistas que aquel castillo abandonado, donde podían escuchar, algunas veces, los rugidos del dragón. Pero ningún grupo conseguía acercarse, puesto que alertaban al dragón con su presencia.
De esta manera, el rey propuso a todos los príncipes de los reinos cercanos que buscaran el castillo en el bosque oscuro, mataran al dragón y rescataran a la princesa, entonces esta sería suya.
James no era el primero en ir hacia allí, pero todos los demás que habían ido antes que él, habían muerto en un fatal accidente. Los que no, habían vuelto con historias de terror sobre la ferocidad del dragón y lo peligroso que era acercarse a él. 
Luna galopaba entre los árboles del bosque oscuro. Conforme se adentraba, la vegetación se hacía más exuberante, dificultando el paso del caballo, mientras la luz parecía apagarse lentamente, hasta que todo era oscuridad casi completa. 
Después de mucho camino, logró atravesar todo el bosque y encontró un puente colgante en ruinas. Todavía parecía viable, así que se aventuró a cruzarlo con el caballo. Apenas llegó al otro lado, este cayó, dejando así la imposibilidad de dar marcha atrás.
Delante de él, se alzaba un gran castillo de piedra, era verdaderamente antiguo. Algunas partes parecían destrozadas, pero aún así su grandeza era muy imponente. Sus muros eran tan altos que eclipsaban al sol, dando la impresión de que a ese lado del castillo, ya hubiese anochecido.
El gran portón, que daba paso a los jardines del castillo, estaba abierto. Sin embargo, con el paso de los años habían crecido zarzas que impedían el paso. James desmontó y dejó a su caballo en la entrada. Después de coger todo su armamento, descubrió que había un hueco entre las zarzas, un hueco suficientemente grande cómo para que él pudiese pasar, arrastrándose por debajo de estas. Así logró entrar al jardín del castillo.
No había ni un alma, parecía completamente deshabitado, ya que el jardín estaba descuidado, habían crecido enredaderas que cubrían casi por completo los muros. No había rastro de vida, excepto una antorcha.
La antorcha estaba justo en la puerta de la entrada al edificio. James entró y allí descubrió que su camino estaba iluminado por muchas más antorchas, que le conducían por los pasillos laberínticos y las escaleras serpenteantes. Finalmente, llegó a su destino.
Igual que en los cuentos de hadas que se escuchaban en su reino, la princesa estaba encerrada en la torre más alta del castillo. En cuanto estuvo en frente de la puerta, se armó de valor y confianza para entrar. Supuso que estaría encerrada y no podría abrirla así como así, ya que decían que la princesa estaba atrapada allí. Se alejó unos pasos para coger carrerilla y arremeter contra la puerta, con la intención de tumbarla y podes así abrirla.
En cuanto él se lanzó contra la puerta, esta se abrió, pero no fue él quien lo hizo. En lugar de chocar contra la puerta, chocó contra la persona que estaba allí y cayeron los dos al suelo.
— ¿Pero qué demonios? ¡Apártate ahora mismo! —gritó ella.
James se levantó rápidamente y le ofreció la mano a ella, pero la chica se levantó por si sola. La miró detenidamente un momento. La princesa tenía un vestido azul brillante, el pelo castaño y largo, recogido de forma sencilla con algunas trenzas, los ojos verdes y la piel pálida. Ella era la princesa Alice, la más deseada de todos los reinos.
James hizo una reverencia.
—Princesa Alice... He venido a rescataros en nombre de mi reino...
— ¡Venga ya otra vez no! —Ella lo cortó y no dio tiempo para que pronunciara el nombre de su reino.
—... ¿Disculpe?
—Vuelve por donde has venido, antes de que el dragón te mate.
Se trataba de una seria amenaza.
—No os preocupéis princesa, yo lo mataré y me llevaré su cabeza para demostrarlo a los 12 reinos. Os llevaré de vuelta a vuestro hogar y luego...
—Os convertiré en mi esposa y bla bla bla... Gracias, pero no me interesa tu oferta. Ahora vete. Este castillo es mi hogar y ese dragón es mi familia. 
James se quedó atónito, pero no por eso abandonó su misión. La princesa debía estar, desde luego, hechizada, para que creyera que ese era el lugar donde debía estar. Pero James no estaba dispuesto a permitir que una criatura tan temible como un dragón, abusara de la inocencia de una princesa. Se ajustó la armadura y se arrodilló ante ella. Luego le cogió la mano y le dio un beso en el dorso.
—Volveré a por vos, mi amada.
Se levantó y salió de la habitación.
Alice hizo una mueca en cuanto él se fue y se limpió la mano contra el vestido. Él no era el primero que se las daba de valiente y luego moría: aplastado, asfixiado, quemado, masticado... O otras cosas que solía hacer el dragón a la visita no deseada.
Nadie, absolutamente nadie le entendía, excepto Alice, Alice podía hablar con él, era su mejor amigo. Él la protegía a ella y ella le hacía compañía. Era el último en su especie, el día que muriera, se extinguirían los dragones. Simplemente, ella no podía dejar que él estuviese tan solo el resto de su vida.


*   *   *

James fue a la parte trasera del castillo, donde encontró al dragón dormido. Pensó en ir despacio y cortarle el cuello con su espada. No le tenía miedo, aunque fuera tan grande que pudiera aplastarlo con una de sus gigantescas patas o comerlo de un bocado... Tal vez fuera tan grande que ocupara todo el patio trasero del castillo inclusive el muro derribado y el bosque. Tal vez midiera tanto como cuatro humanos, aunque de momento estaba acostado en el suelo... Pero se veía capaz de poder con él. Estaba recubierto de escamas azules y tenía cuernos en la cara, cosa que le daba un aspecto más fiero. Pero James no tenía miedo.
Se acercó a él y cuando estuvo suficientemente cerca de su cara, pudo notar su aliento tan caliente como un volcán en erupción.
—Adelante, prueba a ver —dijo Alice, que estaba al lado del dragón.
— ¿Cómo habéis llegado hasta aquí, mi señora?
Alice señaló la torre y su ventana, aunque muy alta, había escalado y había llegado antes que él.
—Es mejor que os alejéis princesa, esto podría volverse peligroso.
Alice negó con la cabeza, no se movió del lugar donde estaba.
Cuando James estuvo suficientemente cerca, el dragón despertó de repente y abrió uno de sus dos ojos negros. Le miró detenidamente, luego abrió la boca llena de afilados colmillos y rugió.
James retrocedió, el dragón se puso en pie de repente y miró a Alice. Parecía que ella le estuviese hablando, pero sin mover los labios, tal como hacían las brujas. Ella le decía que se marchara.
El dragón levantó el vuelo y desapareció en el cielo, en dirección al bosque. James echó a correr hacia el bosque también. No podía dejar que escapase.
Antes de que pudiera cruzar el muro derrumbado por el dragón, Alice le detuvo, estaba justo detrás de él.
—No lo hagas por favor, no necesito que me salves.
—Me enfrentaré a él, pase lo que pase.
—Morirás pase lo que pase. Todos murieron y tú lo harás también. Deja esta locura de hazaña y vuélvete por donde has venido antes de que seas tan solo un cadáver más de este bosque.
—No me importa morir. Me enfrentaré a la muerte con valentía y moriré con el honor de haber luchado contra un dragón, si es necesario.
Salió al bosque, pero antes de que se fuera...
— ¿Sabes algo de un tal, Sir Michael de Greenland que volvió de aquí?
James asintió. Él había sobrevivido y había conseguido volver a su reino después de enfrentarse al dragón, pero no lo venció.
— ¿Y no dijo nada?
Se detuvo a pensarlo. Había escuchado un rumor acerca de él cuando volvió, decía que la princesa no quería ser rescatada. Pero no le dio vueltas, a él solo le importaban dos cosas: matar al dragón, conseguir a la princesa... 
Se dio la vuelta y se marchó encaminado al bosque.
Alice no era capaz de entender de dónde se sacaban todos esa mentalidad heroica. ¿Por qué no podían aceptar un "no" por respuesta? ¿Todo tenía que ser tan radical y terminar con la muerte?
Príncipes... Vivían en su propio cuento de hadas, sin comprender que no todos los cuentos tenían un final feliz y que no todas las princesas soñaban con un héroe dispuesto a luchar y morir por ellas.

*   *   *

El dragón estaba en un claro en el bosque, al otro lado del castillo. Empezaba a atardecer. El caballero armado apareció frente a él dispuesto a atacarle, pero el dragón no sabía que hacer. Alice le había dicho que huyera y que ella se encargaría del humano. ¿Debía atacar? ¿Debía esperar? ¿Huir? No quería defraudar a Alice, pero él tampoco iba a dejarse vencer por un humano recubierto de metal.
James se puso el casco y desenvainó su espada. El dragón no se movió, solo rugió con fuerza hacia él.
James corrió hacia el dragón y le atestó el primer golpe a una de sus patas delanteras, le cortó y eso dolió al dragón. Empezó a salir sangre de su pequeña herida, pero aunque el corte había sido profundo, para un dragón de tal envergadura, solo era un arañaszo. Levantó la garra del suelo y volvió a rugir, parecía dispuesto a echar fuego pro la boca en cualquier momento.
—Última oportunidad Sir James de no-sé-qué reino, vete ahora o no me haré responsable de lo que el dragón haga contigo.
Alice volvía a estar allí, entre los dos. James pensó en ese momento, que la muchacha se movía muy rápido por el bosque, a pesar de ser una princesa.
—Lucharé. Y si hace falta moriré en honor a mi reino.
Alice negó con la cabeza decepcionada, luego fue hacia su dragón, que agachó su cabeza. Alice le acarició, luego le susurró.
—Ya lo intenté, pero es igual que los demás... Haz que... se vaya.
El dragón se levantó, Alice se agarró a una de sus garras y observó la pelea desde allí.
James fue directo hacia el dragón, el dragón le atacó con una de las garras y James le cortó de nuevo, pero cayó al suelo del impulso.
El dragón echó llamas por la boca e incendio el bosque que les rodeaba, James volvió a atacar, pero no llegó a hacerle nada, pues volvió a caerse y no tuvo tiempo de levantarse. El dragón agachó la cabeza y le agarró con los dientes, James solo pudo gritar antes de que el dragón azul cerrara por completo su boca y convirtiera al príncipe en su aperitivo.
Su boca y sus dientes se llenaron de sangre, que chorreó hasta llegar al suelo. Luego lo escupió lejos, volvió a rugir y despegó el vuelo, con Alice todavía agarrada a él y ella con lágrimas en los ojos. Mientras se iban, prendió fuego a todo lo que quedaba del bosque.
Así termina la historia de James, terriblemente asesinado por un dragón. Y su caballo Luna, que huiría del terreno horas después.
Durante los años venideros, caballeros y príncipes de los 12 reinos acudieron nuevamente a rescatar a la princesa Alice. Hasta que un día, al fin comprendieron que no lo conseguirían nunca. La princesa no quería ser rescatada. Nadie más se acercó al castillo.
Nació una nueva leyenda, que sustituyó a la de la princesa cautiva. La leyenda de la bruja que susurraba a los dragones y arrasaba con cualquiera que le viniera al paso. La bruja Alice.
Más tarde, el dragón murió de viejo. El último de su especie, pero no estuvo solo, ya que Alice nunca rompió su promesa, nunca lo abandonó. Incluso cuando de él solo quedaron huesos, Alice se quedó a su lado, en el antiguo castillo. Hasta el fin de sus días.
Decían que estaba cautiva, decían que era una bruja... Pero puede que al final ella fuera la única princesa realmente libre de los 12 reinos.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Dark Light 55

Capítulo 55
Salto

Parecía una especie de adivinanza o pista, tal vez Mae solo se estaba burlando de ella. Quién sabe qué cosas tenía en la cabeza esa niña.
Lily se fue a ver a Sally y le dijo que le mandara un mensaje si Aura despertaba mientras ella no estaba. Luego fue hacia los ascensores y pensó en la planta 27, la planta de entrenamientos sector B. Era el sector donde se entrenaba el manejo de armas, sabía que ese era el único sitio en el que había taquillas. En las taquillas cada uno guardaba todo lo que llevaba encima antes de coger las armas de entrenamiento. Solo en la planta 27, dónde entrenaban los de rango más alto, tenían taquillas personales, con nombre y llave.
Nadie le prestó atención cuando se coló en la sala de entrenamientos, a pesar de que había mucha gente en el interior, más interesados en hablar con sus compañeros que en entrenar. Tal vez por eso no se fijaron en Lily.
Estuvo paseándose durante un largo rato buscando las taquillas a partir de cinco mil. ¡Eran demasiadas! Después de media hora buscando, encontró finalmente la taquilla 5524. Se dio cuenta solo al final que las taquillas tenían el número del agente de Dark Light, por eso no estaban ordenadas numéricamente. La que ella buscaba estaba al final de la sala, en la parte de arriba, a su altura. Miró la llave para comprobar que era la correcta, solo entonces se dio cuenta de que tenía un llavero de un vampiro chibi. Eso le extrañó, pero no le dio demasiada importancia.
Abrió la taquilla sin darse cuenta de que había un niño a su lado mirándola (era un elfo). Este, en cuanto vio que abría la taquilla, envió rápidamente un mensaje a su compañera.
Dentro de la taquilla no había nada extraño, unos pares de esposas, algo de munición que había sido olvidada allí... Y el pañuelo rojo de Aura.
Lo sacó casi sin poder creérselo, pensando todavía que era imposible que fuera el mismo, pero no cabía duda, era ese. Cuando lo extendió, se dio cuenta de que estaba rasgado, seguía de una pieza, sin embargo, tenía las marcas de unas garras de lado a lado.
Alguien cerró de repente la puerta de la taquilla.
Lily se dio la vuelta asustada. Era una joven, con el pelo rubio y largo, llevaba un vestido de color beige, con volantes de color rojo oscuro y bordados rojos. Una chaqueta larga de color granate con botones y guantes sin dedos. Tenía los ojos rojos, una sonrisa muy simpática y unos colmillos aterradores.
— ¡Vaya! Esa es la llave que perdí. Gracias —dijo con una voz melódica.
Natalie se la quitó de las manos.
—Pero... ¿Por qué la tenías tú eh?
—Yo...
—Ladrona... —murmuró Natalie, su humor parecía haber cambiado de golpe—. ¿Qué hacías husmeando en mi taquilla? ¿Pensabas encontrar algo interesante Lily?
—... ¿Cómo sabes quién soy?
—Primero, conocí a tu hermana. Segundo, todo el mundo sabe quien eres. Pero por si no lo sabías, husmear en las taquillas de tus superiores es un delito gravemente castigado por Dark Light y...
En ese momento, sonó una alarma en el busca de Lily, una alarma que ella no había llegado a escuchar nunca, porque todo el tiempo que llevaba en Dark Light, lo llevaba siento una "Principiante".
Mientras Lily sacaba el busca para mirarlo, Natalie y el niño elfo que estaba a su lado miraron instintivamente hacia el panel de novedades.
—Un Salto. Ha dado un salto de nueve rangos —dijo el niño.
Lily no estaba tan emocionada cuando vio en su busca la notificación de su subida de rango, estaba preparándose para escribir un mensaje. Entonces Natalie vio también la anotación de su próximo ascenso.
—... Esto... Olvida lo que he dicho —dijo Natalie—. Toma, te regalo la taquilla si te hacía tanta ilusión.
Le volvió a poner su llave en la mano.
Pero a Lily no le hacía tanta ilusión tenerla. Le devolvió la llave, pero no soltó el pañuelo de Aura en ningún momento.
—Tengo prisa, adiós.
Lily se fue corriendo.
— ¡Oye! ¡Espera! ...


*   *   *

Sabía perfectamente que no podía desvanecerse hacia la planta de los Alphas, iba a ir corriendo hacia el ascensor. No se dio cuenta de que todo le mundo reconocía su cara y la estaban mirando.
Antes de que llegara a su destino, Víctor se interpuso en su camino, la cogió de la mano y se desvaneció con ella, sin darle la oportunidad de elegir su destino.

miércoles, 22 de junio de 2016

Dark Light 54

Capítulo 54
Desertora

Todo el tiempo sus ojos estuvieron cerrados. No pudo moverse ni escuchar absolutamente nada, pero podía sentirlo todo a su alrededor. Todo lo que tocaba, todas las personas que se movían a su alrededor. Estaba en un estado de inconsciencia consciente, lo sentía todo pero no podía manifestarlo.
Hubiera dado cualquier cosa por poder abrir los ojos, por hablar o por moverse. Pero ese era el precio que tenía que pagar por lo que había hecho. Ya lo sabía, no era la primera vez.
Pero era diferente. Antes no le hubiera importado quedarse paralizada por días por culpa de las drogas. De hecho, le parecía que no era tan malo comparado con el regocijo de hacerlo y esa sensación de poder destruir el mundo. Pero ella quería despertar.
Si todo lo que había vivido esa noche no era un sueño, volvía a tener una razón para vivir en el mundo que la rodeaba. Deseaba tanto poder abrir los ojos para volver a ver a su hermana, que no supo como lo consiguió, pero lo hizo.
Abrió los ojos y la luz artificial de la habitación la cegó, todo era tan blanco que no reconocía nada de lo que veía. En cuanto su vista se adaptó, se levantó de golpe. No tardó en reconocer la habitación, todas eran iguales en Dark Light.
Estaba de nuevo en Dark Light, lo que significaba que todo lo que recordaba era real, estaba en la realidad.
Se puso en pié con la intención de salir corriendo de allí.
— ¡Aura!
Sally estaba en frente de la puerta. Corrió hacia ella y la abrazó.
— ¡Idiota! ¿Por qué? ¡¿Por qué me hiciste esto?!
—Sally...
— ¿Sabes cuánto hemos sufrido por ti? ¿Por qué? —le reclamaba.
—... Lo siento.
Sally soltó a Aura y la miró. Ella estaba llorando y Aura parecía resentida, ni siquiera la miraba.
Se fue pensando que no le importaba nada más en Dark Light. Sin pensar, en primer momento, que no había ido allí por Lily y que había alguien más a parte de ella a quien tenía. Fue impulsivo, ni siquiera lo pensó, pero de repente estaba corriendo y se había ido muy lejos. No había vuelta atrás, era una desertora.
— ¿Y qué has hecho? ¿En qué te has convertido? ¿Se puede saber que llevas puesto?
Entonces Aura se miró a sí misma en uno de los espejos de la habitación. Ni siquiera recordaba cuándo se había puesto esa ropa, solo había aceptado que formaba parte de ella.
—Te había traído tu uniforme... —Sally señaló una mesilla que había al lado de su cama—. Si quieres voy a avisar a Lily.
—Yo iré a buscarla —se apresuró a decir Aura.
Con solo escuchar su nombre, sus ganas de volver a verla aumentaban por momentos. Aura se dio la vuelta y cogió su uniforme para cambiarse, sin observar que algo había caído al suelo. Sally decidió no decir nada más por el momento. Las cosas tal vez se arreglaran con el tiempo.
Solo cuando se vistió observó la insignia en el suelo y la recogió. La miró durante un segundo, pero luego la dejó caer de nuevo.
Iba a marcharse otra vez, pero Sharon había aparecido allí de repente.
— ¿No te la pones? —le preguntó.
Las dos cruzaron miradas.
— ¿Medalla al honor? No me la merezco. Soy una desertora. ¿Verdad Alpha? —lo dijo con una sonrisa burlona.
—...
Sharon desapareció de allí cómo si nunca hubiera estado. Aura salió de la habitación sin darle importancia.
Pasó desapercibida entre la multitud que iba de un lado al otro por la planta. Unos metros antes de llegar al ascensor se detuvo ante un gran panel electrónico. La gente iba pasando por su lado, entrando y saliendo del ascensor. 
El panel mostraba las novedades de Dark Light. Cuando hubo una alerta de ataque, apareció allí, cuando estuvieron en cuarentena, apareció allí. También apareció allí cuando acabaron con Beta y detuvieron a Johann y a Megan. Cuando no había grandes novedades, mostraban los ascensos y también los agentes de Dark Light con el rango más alto. 
Iban pasando nombres y posiciones rápidamente, un Principiante que ascendía a Bronce. Uno de rango Plata que pasaba a Oro, etc. Cuando se adelantaban más de un rango, aparecía durante más tiempo, lo llamaban "Salto". Alguien del rango Plata había ascendido a Zafiro de golpe. Los que estaban en el pasillo se detuvieron a curiosear.
Nancy no estuvo allí para verlo, pero todo el mundo aplaudió, incluso Aura.
Pasaron un par de personas más y volvió a mostrarse un Salto. Un Principiante que había ascendido de golpe al rango Diamante. Se había saltado ocho rangos, el Salto más alto que se podía dar.
Volvieron a escucharse aplausos y hasta silbidos, algunas exclamaciones como "Flipante" o "¡Eso sí que es dar un Salto!
No hubo más anuncios, así que volvieron a mostrar el top de los agentes con rango más alto. Se rumoreaba que los que estaban en el puesto más alto tenían posibilidades de convertirse en Alphas. De hecho, el primer nombre de la lista tenía una nota "Próximamente ascenso".
—Eso significa... ¿Un agente se va a convertir en Alpha? —dijo alguien que estaba al lado de Aura.
Todos los agentes que se encontraban en Dark Light en ese momento se detuvieron para mirarlo. Muchos pensaban que tenía que ser un error, eso no podía pasar, todos sabían que los Alphas eran 9, ni uno más, a pesar de nos numerosos rumores.
Erin también estaba allí cuando ocurrió el Salto y, al no poder creérselo, se adelantó a todos y se puso en medio del panel. Puso la mano en el número 1, Lily Edwin y el panel mostró su fotografía. Con todo el odio que Erin le tenía a esa chica, no podía evitar sentir admiración y a la vez envidia.
Era una fotografía antigua, Lily todavía tenía el pelo largo y sonreía. Erin se dio la vuelta en ese momento para irse de allí antes de cabrearse aún más y ponerse a pelear con alguien. Pero chocó de cara con Aura y por un momento pensó que era ella.
Erin conocía perfectamente la historia de Lily y Aura Edwin ¿quién no? La reconoció en cuanto vio sus ojos rojos y no pudo evitarlo.
—Aura Edwin... ¡Desertora! —le gritó con todo su desprecio.
Todo el pasillo se quedó mirándola en cuanto la reconocieron.
Edgar salió de entre la multitud y se lanzó sobre ella. Se desvanecieron un segundo antes de que comenzaran los abucheos.

Se convirtió en una desertora y lo iba a ser para siempre.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Dark Light 53

Capítulo 53
Inconsciente

Siguieron caminando, Lily llevaba a Aura consigo que estaba tan afectada que a penas notaba lo que ocurría a su alrededor. Todo para ella eran luces y sonidos y a veces el exterior le daba tanto miedo que no hubiera podido moverse. Lo único que la mantenía en pié era Lily y se alegraba de verla, la primera vez en cinco años.
Llegaron a una calle más apartada del centro, donde ya no circulaban tantos turistas. Lily vio un edificio no muy alto, podía ver desde abajo su azotea, o parte de ella. Se concentró en cada objeto que allí había, las antenas de televisión, la puerta para llegar arriba, que no había ningún muro que impidiera la caída... Cuando se situó, se desvaneció con Aura y desde allí fue a otro edificio más alto y a otro más alto... Así hasta que estuvo en el bloque de apartamentos más alto de ese barrio.
—Lily ¿me escuchas? No conseguimos tener tu posición exacta. ¿Sabes dónde estás? ¿Qué ves? —era la voz de Sally.
—Eh...
Veía solo edificios desde arriba, nada que pudiera ayudarles a encontrarla. Entonces levantó su mano hacia su boca para contestar y se fijó en algo, el anillo localizador de Aura. ¿Por qué no lo había pensado antes? En lugar de contestar, presionó la piedra azul.
—He mandado una señal...
—Tenemos la señal de Aura... ¿Tienes su anillo cierto? ¿Y ella? ¿Ella está?
—Está aquí.
Pasaron unos minutos hasta que empezó a escucharse el sonido de un helicóptero. No llegaron a aterrizar cuando Sally se lanzó desde más de cinco metros de altura hacia allí. Cayó de pie, por suerte, y fue corriendo hacia ellas.
Abrazó a Aura, la besó, Aura también la reconoció y la abrazó, Lily alucinó.
— ¿Vosotras...?
— ¿Algún problema con eso? —dijo Sally sin soltarla.
Lily negó con la cabeza. El helicóptero había aterrizado y Nancy, Edgar y Néstor habían salido.
—Aura...
Los tres se quedaron mirándola. Edgar se acercó a ellas, observó que Aura estaba llorando. Aura los miró unos segundos, luego se desmayó en los brazos de Sally.
— ¿Se ha desmayado? —preguntó Nancy alarmada—. ¿Cómo puede ser? ¿Le has dado algo Sally?
—No... yo no he sido.
— ¿Cuál es el problema? —preguntó Lily.
—Vampiro igual a muerto. Muerto igual a no duerme. No duerme igual a no se desmaya —dijo Nancy—. Solo hay una forma de que pierda la conciéncia tan profundamente y son unos polvos que tienen los elfos.
Los tres volvieron a mirar acusadoramente a Sally.
—La han drogado —dijo Lily.
— ¿Drogado?
—Eso dijo y eso vi.
Néstor ayudó a Sally y subieron a Lily al helicóptero, luego subieron ellos.
—Tenemos que llevarla a la enfermaría rápido —dijo Nancy.
El helicóptero estaba despegando.
— ¿Y por qué no os desvanecéis con ella? Es más rápido —dijo Lily.
—En primer lugar, porque desvanecerse con alguien en ese estado, o alguien que solo estuviera herido, empeoraría mucho su situación y hay pocas probabilidades de que sobreviva —dijo Néstor—. No vamos en avion por gusto Lily.
En ese momento recordó que Víctor lo había mencionado. Si ella estaba herida, podía desvanecerse sin problemas, pero si llevaba a alguien con ella podría empeorar porque no controlaba su situación al desvanecerse.
—Pero entonces tú... Cuando te fuiste con Nancy la pusiste en peligro.
—En ese caso era mejor intentarlo...
Nadie dijo nada más durante todo el viaje. Aura no despertó.

Cuando llegaron a Dark Light, Sharon le prometió que cuidaría de ella y haría que volviera sana y salva, por el bien de todos. Pero no les dejaron entrar en su habitación mientras todos los médicos y enfermeros de Dark Light se paseaban por allí, tratando de encontrar una solución.
Al principio, todos esperaron en el pasillo, con la esperanza de que lo consiguieran pronto. Pero finalmente Edgar se durmió en el suelo y cuándo despertó, Néstor le convenció de que tenía que dormir, los dos se fueron.
Erin llamó a Nancy para una misión, por lo que también se vio obligada a irse.
Sally fue la siguiente en dormirse, pero ella en cuanto despertó, solo se movió hacia uno de los sofás que había en la sala de espera cerca de la enfermería para seguir durmiendo.
Lily trató de estar despierta todo el tiempo. Estaba sentada en el suelo, con la espalda en la puerta de la habitación, cuando una enfermera bastante joven salió, llevaba las manos manchadas de sangre.
Lily reprimió un grito al verla así.
—Ah... No, no te preocupes —dijo Mae—. No es su sangre, lo juro. O sea... Le hemos tenido que poner un gotero con sangre, porque no sabemos cuanto tiempo ha pasado en ayunas, y a mi se me rompió una bolsa... Pero no le pasa nada.
— ¿Ha despertado?
—No... No hay cambios de momento así que se va a quedar lo que queda de día en observación.
— ¿Puedo entrar?
—La doctora ha dicho que no. Que si despierta, tiene que hacerlo por su propia voluntad sin que nadie la altere o podría no ser la misma.
— ¿Pero sabeis que le ha pasado?
—Es una droga extraña que lleva mucho tiempo tomando. Creemos que es eso lo que al final ha podido con ella y está en un estado de coma, técnicamente esta durmiendo. Han conseguido sacar una muestra y la están analizando. Sabemos que algunos de los efectos son parecidos a los de la cocaína, pero nada más. Alucinaciones, perdida del apetito... Esperan que despierte pronto.
— ¿Para poder interrogarla cierto?
—No somos tan malos.
Alida apareció de pronto en el pasillo.
—Queremos a Aura mucho más de lo que parece. Si la interrogamos a ella o a ti, es solo porque somos curiosos y queremos saber. ¿Qué ocurre cuando caes al foso? ¿Qué le pasó a ella? ¿Qué es esa droga? Pero nuestra prioridad es que vuelva a ser la que era, aunque ya no quiera estar en Dark Light.
Mae se quedó mirando a la bibliotecaria un poco alucinada, nunca la había visto hablar.
—Estoy segura de que conseguirá despertar, no te preocupes por ella.
Alida se fue y Mae y Lily se quedaron a solas otra vez. Sharon también salió de la habitación sin decirles nada.
Mae comenzó a limpiarse las manos con su bata.
—Tú... ¿No sabrás algo sobre David? —preguntó Lily de repente.
— ¿No has hablado con él desde ese día?
Lily negó con la cabeza. Eso solo podía significar una cosa, David tenía razón. Y Mae tenía que cumplir su parte del trato con David.
—Él se fue. El siguiente día de que tu le dijeras adiós, después de hablar con su primo.
— ¿Cómo que se fue?
—Dijo que él vino a Dark Light para estar con Leandra. Pero Leandra ha muerto y solo le quedabas tú. Pero tú le olvidas facilmente, así que decidió irse y no volver a no ser que tu le buscaras.
— ¿Dónde ha ido? —Lily se levantó de repente, no podía creerse lo que escuchaba.
—No me lo dijo. De todas formas, llegas tarde. Dos meses tarde. ¿No creerías que iba a esperarte eternamente no?
Esas palabras realmente le dolieron. Eternamente no, ella tampoco había pensado mucho en David en todo ese tiempo, pero ahora que se había ido...
—Bueno, es hora de que me vaya. Sharon se ha dejado la puerta abierta —Mae señaló hacia la habitación de Aura—. Pero si confías un poco en la doctora, no deberías entrar. Adiós.
Mae desapareció por el pasillo. Lily puso una mano en la puerta, con la tentación de abrirla, pero nada más, solo se quedó esperando.
Miró hacia el suelo y encontró una llave.
—Oye ¿se te ha caído? —le preguntó a Mae mientras la recogía.
Ella se dio la vuelta y la miró.
—No. Mío no es. Pero a lo mejor deberías ver para qué sirve.
Entonces se marchó hacia los ascensores.
Lily se quedó mirando la llave, era de una taquilla, la número 5524.